La Red Ecuménica es un espacio, conformado por Iglesias y Organizaciones Cristianas, con presencia en el territorio colombiano, comprometido en la construcción de la “Casa Común”, de seres humanos entrelazados en una red de vida, de vocación por el servicio, de diferencias complementadas, re-construyendo juntos (victimas, comunidades, iglesias, organizaciones sociales), la dignidad del ser humano, como Ser creador y libre.
Profesar lo anterior, implica creer que el ser humano no puede ser rehén de sus propias estructuras, que no esta llamado solamente a reproducir el mundo en que vive. Tenemos el derecho a soñar y pensar que otro mundo, mejor, es posible.
Definir la Misión de la Red, a partir del compromiso con aquellos seres humanos a los que se ha negado su dignidad, significa que las victimas se nos presentan como una propuesta permanente que exige una respuesta y que establece una responsabilidad. Propuesta, respuesta y responsabilidad son las tres categorías que permiten que surja lo singular de la vida humana.
Para la Red, asumir la misión de defender la dignidad del ser humano es defender su capacidad para la apertura y la creación. Impedir el desarrollo de esta capacidad es obligarlo a ser el eco de la voz de otros y cortar su acción creadora de singularidades, es violentar su derecho fundamental a ser y a vivir como humano.
Asumir como misión, la defensa de la dignidad del ser humano implica un compromiso con la dimensión ética, es decir, asumir la responsabilidad de nuestro destino, del destino del otro y de nuestra “Casa Común”, la tierra. Ser ético es poder asumir los intereses del otro, y aunque no coincidan con los nuestros, asumirlos porque nos parecen justos y rectos. Solamente un ser libre puede ser un ser ético, porque esta en capacidad de poner limites a su propio poder para proteger la libertad y el derecho del otro. La dignidad así entendida, incluye también una dimensión política, construir los cambios que requiere la participación en el poder de la sociedad. Políticamente, el ser humano no quiere ser beneficiario sino participante. En tal sentido, la dignidad humana exige una democracia en el sentido amplio: participación de todos en el poder, con predominio de relaciones de inclusión, relaciones de solidaridad, relaciones de reciprocidad y de complementariedad.